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Salmos de sanación de Enfermedades

Muchas veces los momentos de enfermedad logran golpear no solo el cuerpo el alma y el espíritu. Es por ello, que es importante fortalecer el espíritu en los momentos donde el cuerpo se desgasta.

En esta oportunidad te compartimos algunos Salmos de Sanación de enfermedades, que los puedes declarar en tu vida, sabiendo que Dios es fiel a cada una de las promesas que nos dejó en su santa palabra, y que  además, a pesar de que nuestro cuerpo físico se va desgastando, nuestro corazón y nuestro espíritu siempre se pueden fortalecer más y más en Dios.

 

Nuestro Dios jamás abandona a los que lo Buscan. 

 

Tal vez piensas que tu situación no tiene solución, y que te encuentras al borde de las angustias, pero es importante que recuerdes en quien has creído.

Pues Dios, nunca deja caer ninguna de sus promesas, entonces independientemente de cual sea tu condición, o la condición de un ser querido, puedes encontrar en él y su palabra el consuelo y el refugio que tu alma necesita, y así podrás reposar confiadamente en él.

-“El SEÑOR es refugio de los oprimidos;

Es su baluarte en momentos de angustia.

En ti confían los que conocen tu nombre,

Porque tú, SEÑOR, jamás abandonas a los que te buscan”.

Salmo 9.9-10 NVI

 

-“Pero de una cosa estoy seguro:

He de ver la bondad del SEÑOR

En esta tierra de los vivientes”

Salmo 27.13 NVI

 

 

Todo mi ser se debe  alegrar en Dios a pesar de las circunstancias. 

 

 A veces me pregunto, todos tendremos la capacidad de alegrarnos en el Señor cuando la vida nos golpea con enfermedades que no tienen cura, cómo nos alegramos cuando estamos en la sala de un hospital, o en la morgue con un familiar.

 

-“El SEÑOR es mi fuerza y mi escudo;

Mi corazón en él confía;

De ÉL recibo ayuda”.

Salmo 28.7 NVI

 

Pero, lo cierto es que debemos aprender a alegrarnos en Dios sabiendo que aun en la muerte en el encontramos refugio, pues Él no nos dejará consumirnos por las circunstancias sino que se levantará y aun si morimos, en el llevamos frutos eternos.

 

-“Siempre tengo presente al SEÑOR;

Con él a mi derecha, nada me hará caer.

Por eso mi corazón se alegra,

Y se regocijan mis entrañas;

Todo mi ser se llena de confianza.

 No dejarás que mi vida termine en el sepulcro;

No permitirás que sufra corrupción tu siervo fiel”.

Salmo 16.8-10 NVI

 

 

El Dios que me hizo nacer

Cuidará de mi salud. 

 

¿Habrá algo imposible para Dios?, realmente Él nos hizo nacer sin que faltara ninguna cosa, y aun en las situaciones adversas de nuestras vidas Él está presente.

Por eso, debemos estar confiados y seguros en Él, sabiendo que tomara control y se glorificará en cada fase de nuestras vidas.

 

-“Pero tú me sacaste del vientre materno;

Me hiciste reposar confiado en el regazo de mi madre.

 Fui puesto a tu cuidado desde antes de nacer;

Desde el vientre de mi madre mi Dios eres tú”.

Salmo 22.9-10 NVI

 

 

Aunque sienta que mi vida está al borde de la muerte, se Dios está conmigo. 

 

Muchas veces buscamos salmos de sanación de enfermedades, pero sentimos que estamos al borde de la muerte, pero en realidad debemos tener esperanza pues aunque estemos en los valles de la muerte el Señor ha prometido está con nosotros. Además siempre podemos acudir a ÉL, sabiendo que ÉL nos escucha y atiende a nuestro clamor sincero.

 

 

-“Aun si voy por valles tenebrosos,

No temo peligro alguno porque tú estás a mi lado;

Tu vara de pastor me reconforta”.

Salmo 23.4 NVI

 

-“Tenme compasión, SEÑOR, que estoy angustiado;

El dolor está acabando con mis ojos,

Con mi alma, ¡con mi cuerpo!

 La vida se me va en angustias,

Y los años en lamentos;

La tristeza está acabando con mis fuerzas,

Y mis huesos se van debilitando”.

Salmo 31.9-10 NVI

 

 

 

Debemos aprender a ver a Dios en las circunstancias. 

 

En la medida que entendamos que cada circunstancia es una oportunidad de encontraros con Dios, en esa misma medida crecerá nuestra intimidad con Dios, sabiendo que Él es nuestra única esperanza.

-“SEÑOR y Dios mío,

Mírame y respóndeme; Ilumina mis ojos”

Salmo 13.3 NVI

– “Yo, SEÑOR, espero en ti;

Tú, Señor y Dios mío, serás quien responda”.

Salmo 38.15 NVI

 

Hay en la Biblia Salmos para la Sanación de Enfermedades. 

 

En el libro de los Salmos, existe una gran variedad de temáticas, aunque ninguno expresa literalmente “este es el salmo para sanar” sus intenciones son siempre las de alabar a Dios y pedir su protección en cada circunstancia de la vida, entendiendo que la enfermedades forman parte de las tribulaciones humanas.

Es por ello, que en esta oportunidad se seleccionan algunos de los muchos salmos, cuyas hermosas palabras sirven de consuelo y aliento en momento de enfermedades, bien sea físicas, emocionales, e incluso espirituales, entendiendo que ninguna persona esta exenta de pasar por estas situaciones, en las cuales siempre que estemos dispuestos Dios se puede glorificar con poder y salvarnos con su brazo fuerte.

¿Cómo usar los Salmos para la sanación de enfermedades? 

 

Independiente de la enfermedad que estés pasando tú, una persona cercana a ti, o un ser amado, debes entender que cada circunstancia que transitamos en nuestras vidas nos permite conocer una faceta de nuestro amoroso Dios, siempre y cuando dispongamos nuestro corazón.

En Dios podemos encontrar el consuelo, la fuerza, la esperanza, e aliento, y la Salvación, sabiendo que aun la muerte tiene en Él solución.

Debes saber que ninguna palabra de Dios vuelve a él sin cumplir su propósito en nuestras vidas, por eso cuando estamos desolados, un salmo es una bonita manera de acercarnos a Dios, entendiendo que estos son poemas de corazones sinceros cuyo centro era Dios en medio de las circunstancias, así que, bien sea para clamar, pedir, bendecir, o adorar a Dios, un salmo siempre es la mejor opción.

Ahora bien, para usar los salmos en tus dificultades, debes creerlos en tu corazón y confesarlos con tu boca, entendiendo que hay poder transformador en lo que decimos, y las promesas de Dios para nuestras vidas son poderosas cuando las creemos y las proclamamos, solo es cuestión de disponer nuestro corazón, y alabar a l Dios que es poderoso y capaz de transformar nuestra vida.