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Oración para Romper Ataduras Económicas.

A veces, por más que trabajamos, no logramos ver hacia dónde es que se va nuestro dinero, lo que nos hace pensar que puede estar ocurriendo algo más con nuestra vida financiera.

Afortunadamente, en las Sagradas escrituras encontramos el modo de llevar nuestras preocupaciones a Oración y así lograr romper ataduras económicas.

 

Oración para romper ataduras económicas. 

 

Padre celestial
Vengo a ti
En nombre de Jesucristo
A poner mi vida en tus manos
Señor mi economía está en tus manos
Ayúdame señor a equilibrar mi economía
Y a ser prospero en el nombre de Jesús
Tu palabra dice
Que lo que ate en la tierra
Quedará atado en los cielos
Y lo que desate en la tierra
Se desatara en los cielos
Así que creyendo en tu palabra
Desato las bendiciones en mi vida
Desato la prosperidad económica
Desato la abundancia en el nombre de Jesús
Y ato toda cosa que impide que vea mi bendición
Ato todo plan del enemigo
Ato y sujeto toda maquinación
Que no me permite prosperar
Ni cristalizar mis proyectos económicos
Padre amado
Tú eres el dueño del oro y de la plata
Te pido que abras las ventanas de los cielos sobre mi vida
Y derrames bendiciones hasta que sobreabunden
Conforme a tus riquezas en gloria en
Cristo Jesús.
Amén.

¿Por qué debemos romper ataduras económicas? 

 

Es necesario que vayamos a oración para pedirle dirección al Espíritu Santo revelación respecto a nuestras finanzas, pues a veces simplemente estamos atados y eso nos impide recibir la bendición.

Las ataduras pueden provenir de cualquier situación, por ejemplo de la iniquidad que pasa por generaciones, por nosotros haber conferido palabras negativas hacia nuestros negocios o nuestras finanzas, e incluso por no diezmar y ofrendar a Dios.

 

¿Cómo romper ataduras económicas?

 

-Ayune y ore. 

 

Hay situaciones que nos e acaban con una simple oración, sino que debemos acudir constantemente a nuestro Dios para en su nombre derribar todas las fortalezas que se ha levantado en nuestra vida financiera y que no nos dejan prosperar.

“Pero este género no sale, sino con oración y ayuno”
San Mateo 17.21 VRV

 

-Aférrese a las promesas de Dios. 

 

La palabra de Dios está llena de promesas, de todo tipo, y específicamente promesas en cuanto a la prosperidad de Dios, pero debemos conocer la palabra, declararla y creerla y de ese modo garantizar nuestra bendición.

“Recita siempre
El libro de la ley y medita en él de día y de noche; cumple con cuidado todo lo
Que en él está escrito. Así prosperarás y tendrás éxito.”
Josué 1.8 NVI

“Porque con el corazón se cree para ser justificado
Pero con la boca se confiesa para ser salvo”.
Romanos 10.10. NVI

Por algo Jesús cuando fue tentado en el desierto siempre respondió. Escrito está.

 

-Cuide su boca. 

 

Es muy importante revisar cuales son las palabras que estamos mencionando sobre nuestra economía, si estamos en una mala situación y lo afirmamos constantemente lo que hacemos en hundirnos más y más en la situación.

Debemos declarar palabras de bendición en nuestra vida financiera de modo constante sin importar cuál sea nuestra situación, pues precisamente ene so consiste la fe.

 

“Ahora bien, la fe es la garantía de lo que se espera,
La certeza de lo que no se ve”
Hebreos 11.1

 

-Debemos ponernos a cuenta con Dios.

 

Muchas personas tienen conflictos con el diezmo y la ofrenda, y lo único cierto es que aparece en la biblia y debemos obedecer, pues al no hacerlo frenamos las bendiciones de Dios en nuestras vidas.

“Desde la época de sus antepasados se han apartado
De mis preceptos y no los han guardado.
Vuélvanse a mí, y yo me volveré a ustedes
—dice el SEÑOR Todopoderoso—.
Pero ustedes replican: ¿En qué sentido tenemos que volvernos?
¿Acaso roba el hombre a Dios? ¡Ustedes me están robando!
Y todavía preguntan: ¿En qué te robamos?
En los diezmos y en las ofrendas.
Ustedes —la nación entera— están
Bajo gran maldición, pues es a mí a quien están robando.
Traigan íntegro el diezmo para los fondos del templo, y así habrá
Alimento en mi casa.
Pruébenme en esto —dice el SEÑOR Todopoderoso—, y
Vean si no abro las compuertas del cielo y derramo sobre ustedes bendición
Hasta que sobreabunde.”
Malaquías 3.6 -10